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9. Situación actual de las Voyager.

 
 

Punto de partida: las Voyager a fecha de hoy.

 
 
 
 
  1. La Voyager 1 cruzó el Frente de Choque de Terminación en el año 2004, abandonando la Heliosfera en su camino por el espacio interestelar, cuando se encontraba a 85 U.A. Actualmente la Voyager 1 está cruzando la Heliofunda (se estima que tardará más de 10 años en conseguirlo).
  2. La Voyager 2 ha traspasado la Heliosfera en agosto de 2007, cuando se encontraba a tan solo 74 U.A. (mucho antes que su gemela), confirmando un descubrimiento ya postulado por lo científicos: que la Heliosfera (una burbuja esférica de partículas con baja carga energética creada por el viento solar) no es esférica, sino ovalada, tiene más como una forma de cometa. Posee una forma irregular, abombada en el hemisferio norte y hundida hacia dentro en el sur.
  3. Aún en la actualidad, el equipo responsable de esta misión recibe casi diariamente información de ambas Voyager, las cuales se dedican a estudiar el viento solar a la gran distancia del Sol a la que se hallan, algo que tampoco resulta del todo sencillo: una señal enviada desde la Tierra tarda más de 14 horas en alcanzar la Voyager 1, de tal modo que si algo fuese mal a bordo, se necesitaría casi un día completo -demasiado tiempo- para poder averiguar qué problema tiene la sonda y enviarle las instrucciones necesarias para resolverlo. Por esta razón, el equipo responsable de este proyecto intenta anticipar cualquier posible emergencia y envía a los ordenadores de la sonda comandos avanzados para saber cómo reaccionar ante un problema.
  4. Cinco son las disciplinas científicas en las que se trabaja en la Misión Interestelar con los datos que envían las dos sondas a la Tierra: investigación de campos magnéticos, de partículas cargadas de baja energía, de espectrometría ultravioleta, rayos cósmicos y ondas de plasma. La misión en sí está centrada actualmente en el estudio de la enorme "burbuja" que el Sol genera debido a la presión hacia el exterior de su propio viento solar. Dicha burbuja tiene una frontera, denominada "heliopausa". En esta, el viento solar choca con el viento interestelar procedente de la región de la galaxia en la que nos hallamos. El viento interestelar exterior es un flujo de átomos y otras partículas generadas por las explosiones de estrellas moribundas. La localización de la heliopausa no es fija, sino que varía tanto con el ciclo de 22 años de actividad solar como con los propios cambios que sufre el viento interestelar. Algunos científicos han sugerido que, a escalas de tiempo muy grandes, el viento interestelar podría presionar de tal modo la heliopausa como para afectar a la climatología terrestre y planetaria.
  5. La Voyager 1 se desplaza hacia la heliopausa a una velocidad de 1’6 millones de kilómetros cada día. Aunque parezca un desplazamiento rápido, aún falta bastante tiempo para alcanzar ésta. Los responsables de la misión han calculado que sus baterías nucleares todavía podrían hallarse en aceptable funcionamiento en la década de los años 2020. De este modo, alcanzar la heliopausa antes de esta fecha depende de cuán lejos esta frontera se encuentre: las estimaciones recientes dan un tiempo de llegada para la sonda algo dispar: entre 7 y 21 años, debido a que no se conoce el tamaño exacto de la heliopausa. De hecho, la Voyager 1 ya ha comprobado que desde su posición actual el viento solar sufre un frenado debido a los efectos de las partículas interestelares que penetran a través de la heliopausa. Una predicción mucho más precisa de la situación de esta frontera se obtendrá cuando la sonda se encuentre con su zona de choque, el lugar en donde el viento solar comienza a apilarse contra la heliopausa. Se estima que dicho encuentro podría suceder en el año 2009.
  6. De todos modos, sea cual fuere el futuro de estas sondas, las Voyager han ganado un importante puesto en la historia de la exploración espacial gracias a la gran cantidad de estudios que han realizado, el buen número de impresionantes imágenes que nos han mostrado y en definitiva, gracias a la visión de nuestro sistema planetario que nos han ofrecido.