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En este período se abre un canal marino que llega a dividir al supercontinente Pangea II en dos subcontinentes: Laurasia al Norte y Gondwana al Sur. Este canal marino se va ensanchando hasta formar el Atlántico Norte y Central, y entonces surge el Mar Caribe.

Durante los últimos 200 Ma de años, el Tethis, entrante del océano Pantalasa en Pangea II se ha estado destruyendo y reconstruyendo continuamente, y no fue hasta 1979 cuando se propuso la existencia del continente cimérico, constituido por una banda lineal, situado al norte de África, India y Australia en Pangea II, de donde se separó para colisionar con el flanco sur de Asia desde el Triásico superior hasta el Jurásico Inferior. A medida que el antiguo mar de Tethis (Teitide) era destruido por subducción, se abría un nuevo Tethis (según Sengör), al sur del continente cimérico. A su vez el nuevo Tethis fue destruido cuando África, Arabia, India y Australia se desplazaron hacia el norte. Los mares Caspio, Mediterráneo y Negro contienen los únicos residuos actuales de los sucesivos mares de Tethis: así, el Mediterráneo oriental es Jurásico y Cretácico, mientras que el occidental (mares Tirreno, de Baleares y Alborán) no se formó hasta el Terciario (en el Mioceno, entre 20 y 10 m. a.) como un conjunto de cuencas abiertas a causa del desplazamiento de un mosaico de microplacas.

A mediados del Jurásico la geografía del planeta presenta un nuevo elemento, pues el gran continente Pangea se ha fracturado casi en dos partes. En el Tethis oriental se forman un sistema de valles intracontinentales que se inunda parcialmente, provocando una extensión del Tethis hacia el oeste.

Al final del período Jurásico, los continentes tienen ya un cierto parecido a como los conocemos actualmente.

En Europa occidental y Norteamérica debió ser tropical, cálido y húmedo. Al final el clima se hace más templado produciéndose la migración hacia el sur de ciertas especies de Ammonites, Rudistas y Corales.

Aparecieron los corales formadores de arrecifes que crecían en las aguas poco profundas de las costas. Entre los artrópodos evolucionaron animales semejantes a los cangrejos y a las langostas.
Eran abundantes los peces ganoideos sobre todo en aguas continentales. También fueron frecuentes los peces Holóteos en las facies marinas de este periodo.

Foto izquierda: spiriferina walcotti.

Aparecen las primeras aves que tenían un aspecto entre ave y reptil, con plumas y alas pero sin pico; se han encontrado fósiles en esta época, las Arqueornitas, que presentan indiscutibles afinidades reptilianas. Desde esta época no vuelven a encontrarse fósiles de aves hasta el Cretácico superior de Noteamérica, donde ya presentan caracteres modernos, a pesar de lo cual conservan dientes en la mandíbula y una cola vestigial.
Los dinosaurios fueron reptiles que tuvieron su aparición hace 240 millones de años. Con el transcurso del tiempo, siguen sufriendo cambios evolutivos y adaptaciones al entorno, conquistando todos los medios ecológicos: tierra, mar y aire.

Los dinosaurios prosperaron y evolucionaron hacia formas más especializadas (los ictiosaurios y los plesiosaurios) para desaparecer de forma brusca al final del Cretácico junto a muchas otras formas de vida.
Los fósiles de mamíferos son escasos, en general son grupos de implacentados.
La flora: proliferan las gimnospermas, con grupos exclusivos de esta época (Bennetitales y Caytoniales, éstas presentaban caracteres intermedios entre gimnospermas y angiospermas). Las coníferas, alcanzan gran desarrollo, con formas similares a las actuales, secuoyas, cipreses y pinos: también había helechos arborescentes y equisetos.

 

Créditos: las imágenes originales de los períodos geológicos han sido creados por Roberto Basso para Celestia.